Al maestro con cariño
Pero a los maestros de verdad.
Si me pusiera a pensar en los maestros que han dejado huella en mi vida, comenzaría con:
- Mi mamá, quien me enseño a saber distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo justo y lo injusto. Que se daba el tiempo de ayudarme a hacer planas de bolitas, palitos y gusanitos. Ejercicio tan extraño y poco agradable. Supongo tenía su uso aprender a usar el lápiz. Eran un gorro hacerlas en esas tardes de calor que marean y dan sueño. Tanto aun las recuerdo que me dan asco. Lo único bueno era estar allí, con mamá, y luego comerme una paleta de limón. La vida y su ironía: Actualmente ya no se escribir legible con pluma o lápiz. Las horas las paso frente al teclado.
- La Profesora Irma, de primer año. Las letras dicen cosas! O maravilla! El mundo es mio!
- La Profesora Schwartz, de quinto año. Oirla leernos en inglés ”Charlie and the Chocolate Factory” de Roald Dahl, para desarrollar nuestra capacidad de entendimiento del idioma fue estupendo. Y sí, Roald Dahl escribe muy padre.
- El profesor Villalpando, quien me dejo escribir lo que quisiera, en lugar de tomar un aburrido examen.
- La Profesora Campanita, quien creía y estaba terca en que debía competir con un cuento corto que escribí. (no entre, me faltaban 500 palabras para el limite establecido en el concurso, y como buen autor, me negué a cambiarle una coma a mi cuento. No competí.)
- A mi maestro de maestría FE, quien sabe muchísimo y es un placer escucharlo; que me deja despotricar en el salon, aguanta escritos sin acentos (que de seguro le dan gastritis en la noche) y esta terco en sacar de mi “idioma academico” que no se me da, pues prefiero me entienda el 98% de la población.
- A mi maestro C de maestría, firme creyente en la tecnología y el sentido del humor.
En la lista negra de maestros, causantes de una severa aversión a las matematicas y al idioma francés:
- Maestro Reyes, por aquella burla en 6to año de primaria en la clase de matemáticas, el mundo científico dejo de tener un miembro más. Quien sabe que hubiera podido yo descubrir.
- Maestra Ybarra, por su culpa, aun no me gusta el francés, aunque la vida me ha obligado a leerlo.
A estos dos últimos maestros, donde quiera que estén, vivos o muertos: ¡¡sonora trompetilla!!






woooorales te acuerdas de los nombres ejejejeje yo apenas recuerdo lo que me ha pasado esta semana XD
saludos -_-U
yup, tiendo a recordar lo muy bueno y lo muy malo. LOL
Ya pusiste un listón verde en tu auto?