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“Ritos” de Rosaura Barahona

septiembre 15, 2009

“Hoy y mañana son fechas casi sacras para nuestro País: celebramos nuestra independencia. No entraré en si fuimos o no independientes de verdad y si la versión oficial de la lucha y el Grito es la verdadera porque ni el espacio ni yo damos para tanto. Me interesa, sin embargo, concentrarme en el rito.

Los ritos son ceremonias privadas o públicas, de varios tipos, que marcan un cambio importante en la vida de una persona o de una comunidad (familia, universidad, asociaciones profesionales, grupos de lucha, gobiernos…).

Están, por ejemplo, los ritos de pasaje. En algunas culturas primitivas, para aceptar a los jóvenes en el grupo de los hombres debían someterse a ritos que, desde nuestra perspectiva, eran crueles y sanguinarios, pero desde la suya, era una forma de confirmar su hombría.

En el caso de las mujeres, en ciertas culturas, al casarse pasaban la noche de bodas en una habitación con vista a una plaza pública en donde se reunía el pueblo para esperar a que el esposo, tras consumar el matrimonio, mostrara la sábana manchada de sangre. Si la pobre mujer era de las que no sangran en su primera relación sexual, de cualquier modo era repudiada para siempre por no ser virgen (aunque lo hubiera sido).

También hay ritos de propiación: buscan retomar el orden alterado por una plaga, un desastre natural o una epidemia. Los ritos cíclicos están casi siempre vinculados al inicio o al fin de las estaciones y a lo que cada una trae o limita.

En los ritos de inversión la gente puede, por unos días u horas, ser lo que no es o actuar de una manera desordenada sin sentirse culpable porque es lo esperado. Algunas chicas a punto de casarse son llevadas a ver strippers y se deschongan ante sus amigas como nunca lo haría ante otro grupo.

Existen otros, pero hoy quiero referirme sólo a los ritos de confirmación, en donde a través de festividades o ceremonias con una enorme carga emotiva, se ayuda a los participantes a comprender, por ejemplo, cómo su independencia personal o colectiva contribuyó a definir su identidad. Al mismo tiempo, ese rito les recuerde las nuevas actitudes u obligaciones adquiridas con ello.

El ritual conmemorativo del ataque a las Torres Gemelas que vimos el pasado día 11, es un ritual reciente y doloroso. Todavía tiene sentido y los sufrientes van, año tras año, a impedir que el atentado se olvide.

Sin embargo, hay muchos ritos cuyo significado se va perdiendo hasta quedarse en la sola apariencia. Por ejemplo, en muchos ocasiones, la Navidad y, en nuestro caso, la ceremonia del Grito de Independencia.

¿Por qué la Navidad? Porque ahora interesa más el árbol vanguardista, la cena de gourmet y los regalos exclusivos que celebrar el nacimiento de Jesús, a quien muchos consideran el hijo de Dios (aunque muchos otros lo vean como un mito inexistente).

Siempre me escriben diciendo que sí hay quien reza y celebra el nacimiento del Niño en Nochebuena. Sin embargo, también esos rezos y ese ponerlo en el pesebre se vuelven ritos vacíos cuando no se siguen las enseñanzas que trajo a los creyentes.

¿Por qué el Grito de Independencia es un rito vacío? Porque lo de la independencia está por verse y porque no tiene sentido escuchar y ver en el balcón presidencial a quien dirige este Titanic tricolor en que vamos todos hacia un iceberg insalvable.

Calderón está dando la puntilla al País y es absurdo vitorearlo mientras (al igual que un gobernador en cada estado, un alcalde en cada municipio y un embajador en cada embajada) ondea nuestra bandera, toca la campana y grita: ¡Vivan nuestros héroes! y ¡Viva México!

El pueblo, pachanguero de corazón, repite ¡Viva! emocionado entre algodones de dulce, antojitos, carteristas y alguna granada de mano. Así se celebra la felicidad traída al País por los gobiernos a partir de la Independencia.

El País se hunde, pero como dice alguien querido: “Nos hundiremos con él cantando al ritmo del mariachi”.

Lo más triste es que la gran mayoría de los mexicanos hemos contribuido de alguna manera a esta situación. Nuestra indiferencia y el dejar en manos de los gobiernos la vida del País contribuyó más de lo que nos gusta aceptar a la situación actual.

¿Viva México? ¿Cuánto tiempo más?” – “Ritos”, de Rosaura Barahona, El Norte online, 15 Sep. 09. rosaurabster@gmail.com

Siempre tan clara la maestra Barahona. Es lo mismo que nos cuestionamos muchos. Las partes subrayadas las puse yo, no la autora.

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2 comentarios leave one →
  1. septiembre 16, 2009 2:07 am

    te linkié… ¿existe el verbo en español? hmm

    • septiembre 16, 2009 3:45 am

      Gracias por el link.
      El idioma esta vivo y ha de adaptarse a los nuevos inventos.
      Allá en los 90s se usaba la palabra “liga” para decir “link”, pero aquí en el norte del país somos dados a adaptar las palabras como lo haces tu.
      eh, y ademas, mientras se te entienda lo que quieres decir, que es el fin ultimo del lenguaje escrito y hablado, go for it.

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