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Más relojes, pero de dos caras

marzo 28, 2010

“En los medios han abundado las noticias relacionadas con la religión, con Maciel y con las acciones de diferentes grupos religiosos. El lunes pasado, Vida! trajo un reportaje cuyo encabezado era “Defienden la vida”.

El texto habla de cómo cerca de 80 personas se reunieron el domingo para “alzar la voz contra la violencia y la degradación social” y pusieron un enorme contador de abortos al que llamaron “Reloj despertador de conciencias” y que mostraba un número mayor a 6 millones, datos proporcionados por los países en donde la medida es legal.

Están en su derecho de hacerlo, pero me pregunto por qué no ponen a su lado otro reloj que lleve la cuenta, segundo tras segundo, de los niños que mueren de inanición o de enfermedades curables en los países del Tercer Mundo.

Eso sería lo justo: mostrar las dos caras de la moneda. Por un lado, los niños abortados porque fueron concebidos sin ser deseados, o bien, porque aun deseados, sus padres decidieron interrumpir el embarazo por alguna de las razones permitidas por la ley.

El otro reloj mostraría el número de niños que nacieron en circunstancias trágicas y, como podemos ver cualquier día en la televisión o en el internet, sólo para morir hechos un costalito de huesos frente a los ojos hundidos de la madre y de otros niños que no tardarán en seguirlos.

¿Por qué no lo hacen? Porque se demostraría cómo, entre otras cosas, las políticas de El Vaticano contribuyen a esas muertes. Si usted recuerda, no hace mucho uno de los cardenales africanos se presentó en la televisión inglesa y dijo que era mayor pecado prohibir a esa gente, sin posibilidades de supervivencia, usar anticonceptivos que usarlos. Porque los niños nacían sólo para sobrevivir en condiciones infrahumanas y morir inevitablemente sin haber vivido.

El Papa lo mandó callar; obviamente, la realidad que al Cardenal le duele en carne propia se convierte en algo abstracto que no hace mella en los lujosos aposentos de El Vaticano. Ahí no entran niños africanos muertos por inanición.

Y ésa es la filosofía de los señores del reloj: defienden a los nonatos hasta que nacen y, luego, ya Dios dirá. Si viven en tejabanes, si no tienen qué comer, si se cuidan unos a otros porque sus papás trabajan (cuando hay), si no se educan, si se vuelven pordioseros, si se los roban, si se pierden, si se enferman y no hay quien les dé ni una aspirina, si son vendidos en el mercado sexual, si se vuelven carne de cañón, bueno, fue porque Dios quiso… ¡pero ya nacieron!

Y es que, ¿sabe usted?, estos señores piensan que todo eso viene de Dios, cuya voluntad es incuestionable, aunque la exprese en renglones torcidos que nosotros no podemos entender. ¿Son toda esa miseria y esa muerte preferibles a que los padres pequen al usar anticonceptivos o abortar? ¿Abortar sí es pecado y dejarlos morir de hambre, no?

Dicen que es la voluntad de Dios, pero por alguna extraña razón que nadie me ha podido explicar, esa misma voluntad no iluminó a los creadores de los anticonceptivos. A ellos los guió el Diablo y quienes usen anticonceptivos irán a los apretados infiernos… según ellos. ¿Cómo sabrán cuándo interviene Dios y cuándo Satán? ¿Dios para el Bien y Satán para el Mal? ¿Y qué pasa cuando lo bueno para unos es malo para otros y viceversa?

Los organizadores del reloj (que marca sólo media verdad) también dieron a conocer “Los Principios No Negociables”, cuyo título es redundante. Ningún principio es negociable; si lo fuera, sería moneda de cambio, no principio. Exigen la defensa de la vida desde la concepción a la muerte, las bodas sólo entre un hombre y una mujer, la lucha contra el terrorismo y el derecho de los padres a educar a sus hijos.

¿No negociables equivaldrá a obligatorios para todos? ¿Buscan imponerlos a quienes piensan o no como ellos? Deben recordar que sus Principios no son los únicos válidos. Con o sin ellos, seguirán las bodas o contratos sociales (es lo mismo) de parejas homosexuales. ¿Y cómo rechazamos la violencia y el terrorismo? ¿El derecho de los padres para educar a sus hijos? Ya está en la Constitución, lo cual no significa que debamos educarlos como ellos pretenden.

Que haya más relojes, pero de dos caras.” – “Las dos caras del reloj”, Rosaura Barahona, El Norte online, 18  de marzo 2010.

Como siempre, la maestra Barahona describe con claridad el problema que tenemos.

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