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Tamaulipas no ha sucumbido

octubre 19, 2010

De las cosas que andan rolando por correo electrónico y que no se bien a bien si es en respuesta a éste editorial de Ciro Gómez Lyeva.
Como sea, esta muy buena la carta y hay que reproducirla.

“Ciro Gómez Leyva:

“Sucumbir” dijo usted de Tamaulipas: ni nos hemos rendido, ni hemos perdido, ni hemos muerto todos. Por el contrario estamos resistiendo, luchando con las armas que una Sociedad tiene: su trabajo, su labor comunitaria, el talento y grandeza de su gente.
La próxima vez que se refiera a Tamaulipas refiérase a la valentía de todos los que salimos a la calle a cumplir con la faena con el riesgo de cruzarnos en una balacera, a quienes a pesar de las extorsiones a las que son sujetos por autoridades y delincuencia sostienen las fuentes de trabajo, refiérase a los hombres de campo que producen alimento para todos los mexicanos, en ranchos amenazados por la invasión violenta, refiérase al valioso espíritu de nuestros extraordinarios jóvenes que acuden a la escuela, y que han sido sus redes de comunicación y su compromiso los que nos tienen informados, y nos previene de los peligros y acontecimientos ante la desinformación por televisoras, radio y periódicos amordazados. Y que además están cediendo al país parte de su juventud al no tener disponibles sitios de esparcimiento y oportunidades de desarrollo. La próxima vez que hable de Tamaulipas refiérase a la comunidad cultural que no ha dejado de ofrecer eventos para el pueblo, ni de destacar en producción y premios nacionales e internacionales. Refiérase a los clubes sociales y a la Cruz Roja que siguen adelante con sus actividades benéficas. Refiérase a nuestros adultos mayores que soportan los días con el rosario en las manos en un ambiente de peligro, dando ejemplo de valores y orando por México, y la protección para ellos mismos, sus hijos y nietos. Refiérase a los muertos inocentes, de los que sólo llevamos cuenta los que aquí vivimos, ante el silencio obligado de sus deudos. Platique en la sobremesa de qué hacer en caso de estallido de una granada. Duerma en la habitación de su casa, en donde menos riesgo haya de recibir una bala. No confié en una patrulla, ni en un tránsito, ni en retén. Reciba cada día noticia de un nuevo riesgo. Súbase a su auto, camine por la banqueta, espere un taxi en la esquina, haga ejercicio en un parque, vaya al trabajo, al cine, a misa, a visitar a sus padres, quizá alguien lo secuestre por dos mil pesos, o por diez millones.

Lo reto a que sostenga el ánimo y la fortaleza con que los tamaulipecos afrontamos nuestros deberes día a día, buscando progreso comunitario en un ambiente adverso, turbio y riesgoso. La próxima vez que hable de “sucumbir” recuerde que al hablar de Tamaulipas habla usted de todo México. Usted está subido en este potro. El gobernador ni lo lee, ni le importa, lo leemos el pueblo que estamos en un proceso crítico de búsqueda de soluciones. Deje de decir pendejadas.”

Así estamos también en Nuevo León. Salimos a producir a pesar del miedo.

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