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¿Los Militares al poder? – II

noviembre 2, 2010

“Las llaves de la Ciudad
Por Ximena Peredo, El Norte, 29 de octubre 2010

Hace exactamente una semana se llevó a cabo en el Hotel Quinta Real una reunión entre integrantes de la sociedad civil y mandos superiores de la IV Región Militar por propia convocatoria de la Sedena. Asistí escéptica y a la defensiva (¿cómo, si no?) y con un documento elaborado junto a otros participantes ciudadanos en el que, básicamente, se señalaba la impunidad que ampara los crímenes del Ejército y se cuestionaba la estrategia en el combate al crimen organizado.

Intercalados militares y civiles en la gran mesa de diálogo, el moderador nos convocó a que tomáramos el micrófono y vertiéramos libremente nuestras opiniones. El perfil de los asistentes ciudadanos era claro: profesionistas, críticos y muchos de los presentes defensores de derechos humanos. Ante las más recurrentes demandas, algunos militares, hombres y mujeres, hicieron uso de la palabra para cuestionar a los ciudadanos si lamentábamos también las muertes de soldados en el ejercicio de su labor.

Ante la reiterada preocupación de los ciudadanos ahí reunidos, de que las corporaciones policiacas se encuentran infiltradas y varios de sus mandos forman parte de la nómina de los cárteles, los miembros del Ejército apretaban la mandíbula y meneaban la cabeza de arriba abajo. De pronto, la reunión tomó un rumbo insospechado. Los soldados confesaron compartir con nosotros el temor de salir por la mañana a trabajar y nunca regresar. Varios comentaron sentir miedo al encontrarse a su paso con “policías”.

Cierta empatía inesperada comenzó a contagiarse en el ambiente. Esto fue generando participaciones mucho más atinadas, como la de Vanessa Armendáriz, estudiante de la UDEM, quien preguntó al cuerpo castrense qué sentían al dar sus vidas defendiendo a un Estado cuyo gobierno constantemente los traiciona. Los impecables hombres y mujeres quedaron desarmados ante la sincera y afectuosa pregunta.

Porque, aun asumiendo que puedo ser injusta ante casos excepcionales, las políticas de desarrollo social en este País son usadas como propaganda política o condicionadas al apoyo a determinado partido o personaje. Siendo la pobreza tan útil a los gobiernos, las autoridades prefieren perpetuarla con políticas asistencialistas que inhiben la toma de conciencia y el empoderamiento de las personas en condición de miseria y de pobreza. Estas políticas alimentan a la guerra.

En este sentido, los gobiernos promueven, deliberada o involuntariamente, que todos los días se sumen a las filas del crimen cientos de los 7 millones y medio de jóvenes mexicanos abandonados por el Estado, jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Si la estrategia es asesinar a los sicarios y a los capos, estamos en graves problemas, no sólo porque esto nos niega el acceso a la justicia, o porque no existe país que aguante tantas muertes, sino porque las filas del crimen se multiplican diariamente.

Esto fue planteado al General de la IV Región, Guillermo Moreno Serrano, y a los mandos que lo acompañaban, sin saber que al menos reflexivamente nos estábamos metiendo en un callejón sin salida. Los ciudadanos describíamos el oscuro túnel en el que nos encontramos extraviados y los militares se ostentaban como la institución menos corrupta, más disciplinada y más eficiente del País, resultado: la milicia mexicana desespera y pide, sin decirlo, un temerario voto de confianza.

Estos encuentros, que sostienen en todas las regiones con ciudadanos similares -clasemedieros y críticos- pretenden mejorar la imagen del Ejército y legitimar su presencia en nuestras calles, ¿con qué objeto? Al salir de la reunión, tuve la incómoda sensación de haber sido convidada a desayunar por quienes pretenden ser nuestras próximas autoridades.

Ruego que no sea tomada a mal mi suspicacia, pero a algunos ciudadanos la desesperación no nos empuja a entregar las llaves de la Ciudad, sino todo lo contrario. Esta guerra se reproduce a sí misma una y otra vez, porque no combate a la pobreza, sino que la exacerba. Legitimar esta guerra de estrategias incompletas es abonar a la violencia generada por gobiernos corruptos que apoyamos con silencio y pasividad.”

ximenaperedo@yahoo.com.mx

Copyright © Grupo Reforma Servicio Informativo

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