Skip to content

El “Mal Fin” por René Delgado

noviembre 24, 2012

Que buen artículo. Que maravilloso uso del idioma español. Que claras las ideas.

“Mal fin
Por René Delgado, 24 de noviembre del 2012, Grupo Reforma.

Doce años concluyen dentro de una semana y, con ellos, un capítulo terrible de nuestra historia política y social, un pasaje que inició clamando en coro “no nos falles”, ante Vicente Fox, y culminó reclamando a gritos “no más sangre”, a Felipe Calderón.

El pragmatismo y el dogmatismo hermanados por la indiferencia ante la ciudadanía que se prometió empoderar para, finalmente, como aprendices de brujo, desatar fuerzas y poderes hasta perder su control. Vinculados también por un dejo de perversión y rencor en la práctica política, así como por el ejercicio del no poder.

El daño menor provocado por ambos personajes lo infligieron a Acción Nacional; el daño mayor, a la democracia, el Estado de derecho y a la nación en su conjunto.

· · ·

El saldo de Fox y Calderón peor no puede ser, lo marca la confusión entre los fines y los medios.

El voto útil por la inutilidad del voto. El bono democrático por los puntos de popularidad. Las ideas por las ocurrencias. La alternancia por la alternativa. El cambio por la morralla. El gobierno de soluciones por la administración de problemas. Los peces gordos por los charales. La vocación democrática por la tentación autoritaria. Las manos limpias por las manos sucias o ensangrentadas. La procuración de justicia por el ariete político. La concordia por la confrontación. La brega de eternidad por la brecha de oportunidad. La competencia por la incompetencia política. La razón por el spot. La calidad educativa por la cantidad de la alianza. El discurso por la narrativa, el boletín o la declaración.

La consolidación de la democracia por el sacrificio de derechos y libertades. La capacidad por la lealtad. Los derechos humanos por la oportunidad del tiro. El castigo justo por la impunidad garantizada. El signo por el símbolo. El Estado de derecho por la barbarie y la violencia. La doctrina por el dogma. El tributo por la extorsión. El llanero solitario con balas de plata por el solitario llanero echando plomo. La política por la policía. La memoria por el olvido. El vivir mejor por el morir más pronto. La liebre por el gato.

Cuatro lunares, dos grandes, uno mediano y uno chico, destacan como excepción en su gestión: el acceso a la información y el cuidado de la macroeconomía; la reforma a las pensiones de los burócratas, y el respeto a la crítica pero sin garantizar la libertad de expresión.

· · ·

Una paradoja terminó por enlazar a Vicente Fox y Felipe Calderón: queriéndose diferenciar terminaron subrayando su parecido.

Uno alto, otro bajo: ambos con la misma estatura. Uno escogió al partido para postularse, a otro lo escogió el partido para postularlo: los dos hundieron al partido. Uno se desentendió de los amigos en el gobierno, otro los privilegió en él: ambos terminaron solos. Uno ganó la elección con legitimidad, otro la ganó sin ella: ninguno conquistó el gobierno. Uno fue un político a la carrera, otro un político de carrera: ninguno supo cuál era la meta. Uno bravucón, otro aventado, ambos insensatos. Uno quiso sacar al PRI, otro meter al PAN: ni uno ni otro hicieron. Uno delegó todo, otro nada: ambos se hicieron bolas. Uno confiado, otro desconfiado: ninguno equilibrado. Uno cómico, otro trágico: ambos melodramáticos. Uno frívolo, otro solemne: ninguno serio.

A pesar del permanente esfuerzo por diferenciarse, conceptos y prácticas terminaron por igualarlos.

Uno, no entender que llegaron a Los Pinos no porque ahí se les quisiera llevar, sino para evitar que llegara otro; dos, concebir al adversario como enemigo; tres, convertir la imposibilidad de las reformas estructurales en el pretexto para no intentar hacer algo; cuatro, elevar a rango de divisa de gobierno el resultado de las encuestas; cinco, ejercer la crítica desde la oposición y renunciar a la autocrítica en la posición; cinco, lanzar proyectos o iniciativas sin negociarlos ni defenderlos y, luego, culpar a la otra parte o al otro poder del fracaso; seis, echar al agua a delfines sin aletas y, al no verlos nadar, intentar ahogar al correligionario-adversario.

Vicente Fox y Felipe Calderón fueron y son muy parecidos a su pesar. Si aun hoy se rechaza reconocerse la idea del Estado fallido, debe aceptarse la noción de haber tenido dos presidentes fallidos.

· · ·

Hay quienes todavía pretenden cargar a la cuenta del priismo y el lopezobradorismo la imposibilidad del panismo en el gobierno. Algo puede haber de eso, pero la sustancia del fracaso deriva de la aspiración y la ambición de poder sin saber o establecer el sentido del poder.

La hazaña de haber desplazado al priismo del poder no bastaba para pretender instalarse en él. Como ningún otro mandatario, Vicente Fox tuvo las mejores condiciones económicas, políticas y sociales para hacer de la alternancia la alternativa, para emprender la reforma del poder. Después de aquella hazaña no había más, en cierto modo su sexenio terminó antes de empezar, traspuso el umbral de la historia del mismo día de su elección y, entonces, contaba con la paz y la posibilidad de hacer algo más. Por poco que hiciera, tenía asegurado un sitio en la historia pero, por lo visto, renunció a la idea de darle un verdadero contenido democrático al régimen que se negó a inaugurar.

Las condiciones en que Felipe Calderón accedió al poder fueron muy distintas, pero en la adversidad estaba su posibilidad. El recuento de votos debió interesarle más a él que Andrés Manuel López Obrador y en el origen de su mandato fijó su destino. Buscar la legitimación a través de una guerra sin sentido, sin conocer al enemigo ni a su tropa, sin reconocer ni convocar a los aliados, sin entender el carácter transnacional del crimen organizado y abandonando los otros frentes que, en su conjunto, integran un gobierno, terminó por convertirlo en el administrador de una serie de problemas sin posibilidad de solución. Convirtió la doctrina política en una estrategia policial hecha sobre las rodillas. Sustituyó a Manuel Gómez Morin por Genaro García Luna. Le tomó más gusto al Campo Marte que al jardín de Los Pinos.

En ambos mandatarios destaca la profunda desconfianza hacia la ciudadanía, en vez de apoyarse en ella se echaron en brazos de los grandes intereses, de los monopolios de toda laya e índole que los cobijaron hasta asfixiarlos. Apelaron a la ciudadanía para después desentenderse de ella.

· · ·

Ni uno ni otro hizo, con honestidad, el balance de su gobierno, pero el saldo que dejan los exhibe. Doce años terminan la semana entrante, es menester hacer votos por que el porvenir sea mejor y distinto.

sobreaviso12@gmail.com”

No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: